lunes, 31 de diciembre de 2012

Un año


En este año han pasado muchas cosas, muchas buenas y muchas malas, prefiero (como siempre) quedarme con lo positivo: la salud de mi familia, la alegría de mis amigos, la fortuna en los estudios y la sonrisa de mi pequeña. Han temblado los cimientos de mi mundo y mientras apuntalaba una pared otra comenzaba a desmoronarse, pero con suerte, ayuda y tiempo he conseguido que nada se caiga, mantenerme a salvo a mí y a lo que quiero.
Hoy hace un año de mi última publicación, un año en el que me he hecho más viejo y por hache o por be perdí las ganas de dejar huir a mis pensamientos, de plasmarlos, de escribir y permitir que sean leídos. Ha sido un año raro, difícil en algunos aspectos, pero eso es lo que hace a la vida estar viva; miro hacia atrás y pasadas todas las alegrías y las penas me reconforta saber que este año no ha pasado en vano, me ha dejado huella y me ha aportado bondad en la misma medida que se ha llevado lo dañino.
He viajado a Nueva York, he acabado mis estudios en Salamanca, he disfrutado de un gran verano, he comenzado una nueva aventura en Valencia, he ganado una hermana, he compartido todo con mi amor; sacando fotos con mi ojo y escuchando a cada paso una canción por eso os regalo lo que veréis a continuación. No penséis que os resumo mi año en una foto y una canción porque ha sido todo largo y esto es solo un dato a favor. Me dejo mucho en el tintero, tanto como un año que tendrías que leer para poder percatarte de lo que he vivido.
Solo si estás tú seguiré este año adelante, solo si la vida me trata bien seguiré buscando nuestro lugar en cualquier sitio. No me atrevo a decirlo muy alto pero espero retomar la escritura pero sin soltarte nunca de la mano.


sábado, 31 de diciembre de 2011

domingo, 11 de diciembre de 2011


Mi puta realidad

Tengo como afición crear planes imposibles, incapaces de ser realizados por falta de tiempo, de carácter y de pasión; tengo un montón de sueños y de entradas preciosas para este blog pero se me ocurren cuando me medio desvelo por la noche, me prometo no olvidarlo pero al día siguiente ya es tarde. Trato de ver todas las sonrisas del mundo para comprobar que ninguna es igual a otra, no las dibujo para que no se ofendan y no sepas de mi paranoia; en el fragor del alma todo lo que va a cobrar sentido se diluye ante un contoneo de aire, una leve brisa me sirve para desconcentrarme o tal vez sea el sentido que da a mi ser una oportunidad de reconocer el entorno de acariciar la realidad desnuda, el “esto no se acaba”, la razón que me das se la lleva la lluvia y yo como eterno despistado miro a otro lado. ¿Sería todo más fácil con menos expectativas? Eso no lo se, es tan complicado como distinguir las llamas de una hoguera de tus besos en mi boca.

Dime si miento al rascarme la barriga y tirarte un te quiero, reconoces mis silbidos a la legua y sabes que mi seriedad esta en entredicho. Vente conmigo a ningún sitio que si no es por ti no me muevo del suelo y si es a tu lado me junto a cualquier azar del juego. Así pues y con todo descosido y mal atado me quedo con eso de mezclar en el mismo cajón mis historias, tus fotos y nuestro plan.

Odio el dolor y esa puta realidad que me toca afrontar. “El dolor es debilidad saliendo del cuerpo” de ser así no quiero saberlo, no más.


lunes, 7 de noviembre de 2011




Los nombres del otoño


Es otoño por lo tanto estoy de buen humor, ¡que cojones! de muy buen humor. No se si serán los días lluviosos, las ganas de volver a Salamanca o lo que añoro tenerte en la cama. Quizás me guste que el clima sea un poco más frío, ver como los árboles cambian de color o que el viento sopla más fuerte. Llevar pantalones largos, un jersey y caminar por las calles mojadas; si pienso eso me veo en Salamanca, la ciudad que por estas fechas me enhechiza y me hace volver a ella; espero que esta no sea la última vez que su llamada me llegue y me traiga hasta estos lares. Aunque este año se acaba mi aventura si Dios quiere no me veo desenganchado de este lugar ni de sus otoños que tanto me gusta. La sensación no es la de un verano y unas vacaciones que se acaban si no de un otoño que empieza con sus atardeceres y sus cafés de reencuentro.


Lo bonito de la cuestión es la diferencia de este otoño con el anterior, y lo de ese con el precedente y así con todos los Septiembres, Octubres y Noviembres que me han tocado vivir. No se si será por el clima o el retorno de la inspiración pero recobro la pasión por la escritura y por el cigarro, quizás sea la melancolía y la nostalgia que caló mi corazón y cuyo aroma vuelve a cada hoja que cae.

                                                                        Los otoños de Salamanca

miércoles, 24 de agosto de 2011


A día de hoy, 24 de Agosto

Hace tiempo que se me quedan cortos los pecados capitales, largas las expectativas y demasiado grande la cama. Se me ha acabado el carrete de la cámara, se ha mojado el cigarro y mi lápiz quebró su punta rasgando la hoja a su vez. Mis labios están en carne viva de morderse, mi cara con heridas sin marca y mis manos negras de excavar. En el fondo de un pozo tiré la llave para abrir la puerta e irme. He perdido mi maleta es más creo que la quemé en un acto de locura, recogí sus cenizas y dejé que el siroco se lo llevara pero ya no estoy seguro ni de eso ni de que mañana volverá a amanecer.

Mientras escribo me encuentro solo, con un ojo menos que el resto del mundo y con una lágrima más que un cocodrilo comiendo. Por mi ventana no se ve nada, es de noche, las luces están apagadas y todos duermen con ganas. Si me fijo en mi cama falta algo, si me acerco veo grabado a fuego tu nombre y por más que cambie las sábanas de ahí no se mueve. Me gustaría poner en duda su existencia pero es más real que el odio a las aves y la envidia hacia su volar. Encuentro manchas en toda mi ropa, mi cuerpo y mi entorno; no quiero quitarlas porque me llenan de nostalgia las venas y de flores el estómago. Se me baja la tensión si no veo ciertas miradas, se me nubla la vista si no me froto los ojos y se me cae el alma si mi piel no se eriza al olerte.

Escupe en mi cara, tírame al barro y no me dejes colarme por tu ventana. Finge mi muerte, cómprame un lápida y resérvame un hueco en el campo santo que de tu lado no me muevo. Me quedo tu mejor recuerdo, la versión original, las tardes de primavera y las canciones sobre lujuria. Guardo en mí tus sueños, el viaje a la luna y el odio al despertador a las siete de la mañana. Recurro a tus fotos, a tus cartas y a los mensajes de móvil en momentos de flaqueza, de tristeza, donde un beso es el cielo y tu boca la única puerta. Sigo buscando la canción sobre los días que se pasaban en la cama, entre sábanas de piel y nudos en la lengua; donde el agua era el plan secundario y respirar algo a lo que la naturaleza me obligaba, donde encerré mis ganas de todo y donde no me falta nada, donde seguí decapitando los males y abriendo hueco a tus miradas.

Yo no entiendo de cruzadas, ni de guerras de trinchera y las batallas que tuve no miraron al otro lado de la acera. Donde no encuentras una cafetería o un parque en el que sentarte sino una calle vacía y un banco en el que dormir, solo, sin compañía junto a un botella de alcohol barato y perfume de todo a cien. Donde tu boca, año a año olvida el placer, sin quererlo te regocijas de tu estupidez y de ese paso al siguiente lo separa su insensatez, la capacidad que tiras por el miedo a perder, a dar una mala estocada o a morir sin un porque.

Con las entrañas ardiendo, el corazón con arena y las pestañas llenas de telarañas te susurro mi amor, dejo que poco a poco se escape mi esencia para que te bañes en ella y mientras tanto oigo como un Dios se ríe de mí y otros tanto en el Edén lloran por una historia real que ni ellos mismos verán acabar.


                                                                                                                                                                                   True Love

miércoles, 20 de julio de 2011


 Tópicos

Comienza como una absurda asociación de acontecimientos, que se repiten por pura fortuna, condición o alusión a varios miembros en varias ocasiones con mismo resultado y diferentes intenciones.

Son extraños los tópicos que giran alrededor de mi vida, la sensación de la cercanía aislado en el ártico o el calor que puede desprender un semáforo en rojo. La rareza de las convicciones que me atan, la dulzura de una mujer despechada o el andar de un niño que apenas se tiene en pie. Todas sensaciones que no sabes de donde vienen, que fin tienen y cuando desaparecerán. Ver lo alto que es un edificio, lo sucio que esta el suelo o lo bien que sabe una cerveza es cuestión de concentración, de estar atento a lo que tienes que estar. Lo delicado que es el mundo, lo hijos de puta que somos y lo poco que nos importa todo no es cuestión de concentración, es cuestión de conciencia. Esta ya es una ramera del siglo pasado, un tópico desfasado al que nadie hace caso y que ha caído en el olvido. Lo común trata ahora sobre la ausencia de rumbo en la vida, la dureza del capitalismo o la moral cada vez más escasa de la sociedad. Estos me traen sin cuidado, hace ya tiempo que dejé de preocuparme por ellos al igual que lo haces tú aunque cometiendo este acto de apatía caigo en otra trivialidad asociada a la dejadez. Quizás esa indiferencia es la que da sentido a la existencia, otorga más fuerza al sistema y reconcome aún más a la sociedad. El tópico no es más que la pérdida de valor por repetición, un acto o lenguaje enviciado, usado en exceso y vulgarizado al extremo; así pues la indiferencia es un tópico como es para mi persona perderme por la boca; o perderme por una boca, ya no lo recuerdo bien.

Como otras tantas veces he comenzado a escribir, sin saber porque, sin saber como empezar pero viendo, a medida que escribía, el fin que buscaba desde todo momento pero que me estaba oculto. Así que, como otras tantas veces, les dejo mi especial huida de pensamientos para que hagan con ella lo que quieran.

lunes, 11 de julio de 2011


Inspiración

Azarosa seria la palabra que mejor la define. No atiende a necesidades ni situaciones. Llama, y eres tu el que decide si contestar o no, pero nunca decides cuando te habla si no lo hace ella primero. Pasa de Dr. Jekyll a Mr. Hyde en un instante y la única manera de mantenerla cerca es haciéndola caso. No busques el porque de su llegada ya que no tiene origen ninguno, de tenerlo no seria una iluminación. No hay que ser estúpido, hay que aprovechar la ocasión, sea el momento que sea y por eso me hayo aquí; con la toalla atada a la cintura y con el pelo mojado. Es mejor no convencerla de que se acerque a los diez minutos porque te hará caso nulo y lo que mejor puedes hacer es correr a por papel y lápiz, dejar que te susurre y ponerte a escribir. Aunque no diga nada, en el fondo hay algo.

Es horrible como las palabras se juntan para darte una idea que siempre tuviste pero a la que no encontraste salida. Mi consejo es que procures escribir rápido aunque la letra no sea buena y las faltas de ortografía abundantes porque como ceses se ofenderá y huirá dejándote la miel en los labios, la obra sin acabar y la espalda fría y húmeda.